Un Paseo por L´ Horta Sur
Por Pedro G. Mocholí
En su poema “Retrato” Antonio Machado retrataba su infancia y parte de su juventud con las siguientes estrofas;
“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero.”
Mis primeros recuerdos de infancia se ciñen a los años que viví en casa de mis abuelos maternos; Pere y Amparo en La Punta, una pedanía de Valencia que hoy en día se ha quedado en tierra de nadie, a la sombra de la Ciudad de L´Arts.
La Punta era una de las primeras pedanías que encabezaban la llamada Horta Sur y que en su día era una de las huertas más productivas de Valencia.
Recuerdo como si fuera ahora mismo mis paseos veraniegos rumbo a la playa de La Punta, hoy en día engullida por la voracidad de nuestro puerto, durante mi recorrido que duraba unos minutos, todo él estaba arropado por los campos que cultivaban los agricultores y prácticamente llegaban a la orilla de la misma playa.
Allí pasábamos el día gracias a los merenderos Palmera y La Garrofa, hoy también desaparecidos, pero que siempre estarán en mi memoria.
Mi abuelo tenía un negocio de vino, y todas las mañana salía de casa rumbo a los bares y restaurantes de Tres Camís, Pinedo, El Saler, el Palmar o El Perellonet. En el carro llevaba un par de barricas para transportarlo, después los servía en “cuiros” a los establecimientos que se conocía.
Muchas mañanas le acompañaba, y para mí con apenas 3 ó 4 años era un viaje inolvidable, libertad, descubrimiento y sobre todo de felicidad al acompañar a mi abuelo Pere.
Otro de los recuerdos que mantengo de aquella época son las carreras de caballos en las playas de Pinedo, las cuales se celebraban en verano y congregaban a un numeroso público de las localidades cercanas.
Con tristeza y cierta melancolía aquello finalizó, yo entré en los Dominicos y la antigua carretera Nazaret-Oliva se cortó para facilitar la línea férrea que nos uniría con Castellón y Barcelona.
Ello no es óbice para cada vez que pongo rumbo hacía El Perellonet miro con cierta nostalgia y añoranza las pequeñas huertas que aún quedan en La Punta.
A lo largo de la ruta que nos llevaría desde Valencia hasta El Perellonet mucha de nuestra huerta ha ido desapareciendo por cuestiones urbanísticas; el crecimiento de la ciudad es inexorable, y ella ha sido con tristeza la víctima. Pero dentro de esta contrariedad, aún existen pequeños reductos donde podemos ver cómo se cultivan tomates, cebolla o verduras varias, y por supuesto el arroz, para aquellos que lo desconozcan les comentaré o les descubriré, que el primer campo de arroz se encuentra a unos 150 metros del inicio de la ciudad.
Volviendo a mi infancia y aquellos ilusionantes recorridos que realizaba con mi abuelo, voy a volver a realizarlo a nivel gastronómico descubriéndoos aquellos establecimientos que nos ofrecen una cocina con apego al territorio.