Es posible que sin las novelas de Blasco Ibáñez, El Palmar no tendría la riqueza histórica y literaria que tiene.

El Palmar, antigua isla de pescadores del lago, encontró en la hostelería una magnífica actividad, y gracias a la gastronomía los valencianos conocemos una genuina cocina valenciana, enriquecida con los productos del lago.

Francisco Serrano Marco inicia su andadura profesional en las cocina de El Parador Luis Vives (El Saler); una de los muchos fundamentos con los que se crearon los paradores era el de escuelas de cocina y formación. Después de por el parador, Francisco estuvo en la Costa Blanca, donde el turismo era mucho más activo que en nuestras playas.

Y es en 1972 cuando decide dar un paso adelante abriendo Cañas y Barras, como en cierto modo queriendo homenajear al maestro Blasco Ibáñez. Dos años después (1974), gana el Concurso Internacional de Paellas de Sueco, lo que le da fama y prestigio.

Junto a él, su mujer Concha Dasí Peris impulsó y fomentó la cocina tradicional valenciana, tanto la tradicional como la clásica.

Hace unos años dieron un paso atrás, y hoy son su hijo Fran Serrano en la dirección, su nuera Nadie Caballer en cocina y su sobrino Rafael Soler en sala los responsables del local.

El restaurante, además de varias salas, ofrece la posibilidad de comer en su impresionante terraza con vista a los arrozales. El montaje de las mesas es de auténtico lujo, destacando los manteles, la vajilla, la cubertería y por supuesto la cristalería.

Han ganado el Concurso de la Anguila de El Palmar, trabajando la anguila como pocos profesionales, al igual que sus arroces, sobre todo el Arroz amb Fesols i Naps o el Arroz a Banda, y por supuesto la Paella Valenciana. Los arroces secos se elaboran con la variedad J Sendra, mientras que los caldosos o melosos con la variedad Albufera.

-Pedro G. Mocholí